Cristian Beteta: «Como jurado del XV Terroríficamente Cortos, lo que más valoro es conectar con la historia»
- On 29 October, 2026
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Ganador del Goya 2026 al Mejor Cortometraje de Ficción por Ángulo muerto, obra que ganó la pasada edición del Terroríficamente Cortos, Cristian Beteta vuelve a Palencia como Jurado de Honor del festival. Llega recién salido de la mezcla final de Mi zona, su primer largometraje, un cruce entre terror y western que parte del corto que triunfó en nuestra decimosegunda edición.
Hablamos con él sobre lo que buscará en los cortos a concurso, la responsabilidad de abordar el acoso escolar en Ángulo Muerto, el salto al largo y el momento que vive el cine de terror en España.
Terroríficamente Cortos: Volver a Terroríficamente Cortos, esta vez desde el otro lado, como Jurado de Honor. ¿Qué supone para ti?
Cristian Beteta: Supone una felicidad absoluta estar otro año de jurado en uno de mis festivales favoritos. Es un orgullo y una gran responsabilidad también porque yo empecé también ahí con mis cortos. Espero acertar con mi decisión a la hora de elegir el mejor de esta edición.
TC: Has estado en festivales grandes como Sitges o Screamfest. ¿Qué aportan los festivales pequeños y especializados como este a quien empieza?
CB: Son un lugar muy bonito, una ventana de visibilidad. El Terroríficamente Cortos es un festival pequeño, pero es una cita que trae mucho público y, sobre todo, que aporta lo que es la experiencia festivalera.
Yo creo que para los que hacemos cortos, ya que no ganas dinero por ello, algo muy bonito es el tema de ir a festivales y vivir la experiencia festivalera. Y en Terroríficamente Cortos es muy guay proyectar tu obra ante 500 personas, conocer otros directores, hacer coloquios…
Creo que lo que aportan los festivales pequeños y especializados es un poco esto. Darle visibilidad a nuevos talentos y luego también brindarles la experiencia de conocer un poco lo que es ir a festivales y poder compartir su película con el público.
TC: ¿Qué vas a buscar en los cortos a concurso? ¿Qué te hace decir «este es»?
CB: Lo que voy a buscar en los cortos es que sean atrevidos. No hace falta que sean historias súper originales; pero que tengan ideas, algo fresco, que estén contadas con atrevimiento. Y no pasa nada si el corto no es perfecto, no hace falta que sea perfecto.
TC: Como jurado, ¿qué pesa más: la idea, la ejecución técnica o la capacidad de generar miedo real?
CB: Para mí lo que más pesa es conectar con la historia. Como jurado, lo que más valoro es que conecte con lo que me están contando, de una manera u otra.
TC: Dirigir, escribir y montar tus propios cortos: ¿por qué controlar todo el proceso? ¿Qué te da el montaje como director?
CB: Siempre lo he dicho y siempre lo diré: yo dirijo pensando en montaje. Es decir, muy pocas veces ruedo planos que no vaya a montar; luego, evidentemente, hay alguno que se cae. Pero la verdad es que, por mi experiencia, casi todo lo que ruedo lo acabo montando.
Aún no ha llegado el momento en que no monte un proyecto mío; o sea, mi primer largometraje lo he montado yo. Yo siempre dirijo pensando en eso, y lo veo como un proceso que va de la mano y no puede separarse.
TC: ¿Por qué el terror y el suspense? ¿Qué te permite contar este género que otros no?
CB: A mí lo que me gusta del terror y del suspense es la tensión. La tensión es el gran activo que me fascina del cine, especialmente de hacerlo, y creo que el terror de por sí, inherentemente, tiene tensión, y el suspense también. Creo que es un género que se adapta mucho a lo que a mí me gusta como espectador y como creador.
TC: Ángulo muerto aborda el acoso escolar desde el género. ¿Cómo se trata un tema así sin caer en el efectismo?
CB: El tema de Ángulo muerto lo intenté tratar de la manera más honesta, con la puesta en escena, colocando la cámara en lugares donde no invadiese la intimidad de los personajes, intentando tratar con el máximo respeto el sufrimiento que padecen las personas que sufren el bullying y el suicidio.
Entonces intenté ser honesto con la puesta en escena y también retocar el guion un poco para no ser efectista.
TC: ¿Sentiste una responsabilidad especial al rodarla? ¿Qué reacciones te han llegado de familias, docentes o jóvenes?
CB: Sí, sentí una responsabilidad especial al rodarlo, evidentemente, porque era un tema muy candente, muy polémico y que podía generar mucho sufrimiento. Entonces intenté hacerlo de la forma más elegante posible.
TC: ¿Qué cambia en tu carrera, en lo práctico, el día después de ganar un Goya?
CB: Ganar un Goya es maravilloso. Es algo que estoy asimilando ahora, porque he tenido mucha actividad y no me ha dado tiempo a pensar en ello. Me siento muy bien y la verdad es que me está dando muchas oportunidades, o sea, que ha sido algo muy guay.
Y en mi carrera, en lo práctico, ganar un Goya es un reconocimiento de la industria que te valida para muchas cosas y que te da ventaja, porque al final es una exposición que tienes como creador.
TC: Mi zona nace como corto y ahora es tu primer largometraje. ¿Qué tenía esa historia para pedir más metraje?
CB: Ese corto, desde que lo hice, ya tenía la idea de convertirlo en un largo, porque me gustaba mucho la atmósfera y el mundo que construía. Entonces, la idea, lo que era la premisa, estaba desde un inicio. Luego el guion tardé un par de años en escribirlo con Lara.
TC: Pasas de un rodaje pequeño a una producción con Milena Smit, Roberto Álamo e Irene Escolar. ¿Qué es lo que más ha cambiado en tu forma de trabajar?
CB: El corto lo rodamos con 13 personas y en la peli éramos 50 o 60. Entonces, todos los trámites son más lentos a la hora de mover la cámara, a la hora de avanzar.
Pero sí que es verdad que trabajar con más recursos te permite pulirlo todo más. Que el arte esté más cuidado, que el vestuario esté más cuidado; que a todos los elementos que construyen la narración se les hayan invertido más horas en reflexionar sobre ellos. Todo eso hace que se note en el acabado de la película.
Luego también, evidentemente, los actores y las actrices que tuve para la peli son actores que van solos. Soy muy afortunado por ello.
TC: Terror y western no es una mezcla habitual en el cine español. ¿De dónde sale y cuáles son tus referentes?
CB: Yo soy de Sitges. Siempre me ha apasionado el género porque he nacido aquí y porque es lo que he mamado desde pequeño. Y luego en la pandemia me dio mucho por el western; me acuerdo de que nos encerraron en casa hace seis años y empecé a ver muchísimos westerns. Acabó la pandemia y yo tenía la idea de que quería hacer un western. Y bueno, finalmente lo he conseguido.
Mis referentes serían muchísimos: desde Sergio Leone o Sergio Corbucci a los más clásicos como John Ford, las pelis de los Coen o Tarantino con Kill Bill. Y luego hay una peli que me recomendasteis vosotros, que no la había visto y me apasionó, que es Bone Tomahawk.
TC: ¿En qué punto está la película y cuándo podremos verla?
CB: Pues la acabo justo antes de irme a Terroríficamente Cortos, porque tengo el jueves y el viernes la mezcla final, y espero que la podáis ver el año que viene.
TC: ¿Cómo ves el momento del terror español? ¿Hay más apoyo de la industria que hace unos años?
CB: Creo que el terror español está creciendo. Se están haciendo más producciones; lo que pasa es que son pelis de bajo presupuesto, pero se están haciendo más que antes, especialmente por el incentivo fiscal. Creo que poco a poco sí que hay más apoyo.
Los recientes éxitos de terror incontables; como Weapons, Resident Evil o Backrooms. Pelis de terror que lo están petando, haciendo que la industria entienda que el terror tiene un target y un nicho, y hay que explotarlo.
TC: ¿Sigue siendo difícil financiar terror en España?
CB: Sí, sigue siendo difícil financiar terror en España, por lo menos financiarlo bien. Hacer películas mínimamente grandes sigue siendo muy complicado, pero bueno, es posible, yo lo he hecho; lo que pasa es que cuesta mucho.
TC: ¿El cortometraje es solo un trampolín o un formato con valor propio
CB: El cortometraje, yo creo que es ambas cosas. Es un formato con valor propio, porque yo sigo queriendo hacer cortos: ya he hecho un largo y quiero seguir haciendo cortos. Y luego también, evidentemente, es un trampolín: si haces cortos que estén bien y que gusten mucho, al final los productores te fichan y apuestan por ti porque ven que hay talento.
TC: Una película de terror que te marcó de niño.
CB: Psicosis.
TC: Un corto de terror que todo el mundo debería ver.
CB: La luz me gustó mucho.
TC: Un mensaje para el público de Terroríficamente Cortos.
CB: Que sigan viniendo a disfrutar de este festival, porque es el mejor que hay en el mundo.


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